En algún lado escuché que el suicidio es una solución permanente a un problema temporal...
Quien me iba a decir, que finalmente estaría estableciendo un plan para matarme. Hago una pequeña lista mental de las consecuencias que trae mi decisión de no vivir más para las personas que quiero:
Primero, tengo que sobrevivir a mi madre. De todas maneras no le quedan más que unos años de vida. En realidad no puedo matarme antes de que ella muera... Sería una broma de muy mal gusto si digo que probablemente la mataría mi muerte.
No es un plan a corto plazo.
Pero se encuentra ahí, flotando en mi futuro...
Es mi forma personal de mitigar la preocupación de encontrarme un día sobreviviendo a una pensión de hambre. Mi manera única de evitar las implicaciones de mi estilo de vida sobre el deterioro inevitable de mi salud y mi economía. Es la única forma de evitar que mis seres queridos tengan que cargar con mi patética existencia, mientras me descompongo poco a poco, hasta formar una plasta de nefastas necesidades.
Se trata, más que todo, de quién y qué soy en éste momento. Del vacío y la distancia que mantengo de una vida decadente, que no logro reparar. Tengo 25 años y puedo decir con certeza, que no recuerdo haber sido realmente feliz en los últimos veinte.
Salvo tal vez mi fugaz encuentro con él. Todavía siento a veces el roce de su cuerpo justo antes de despertar en la mañana. Procuro entonces no abrir los ojos, porque sé que no estará a mi lado. Esos 4 meses habrán sido tal vez el único conato de luz existente, en medio de toda la putrefacción de mi existencia. Creo que ya superé la ilusa etapa en la cual la gente espera la felicidad, como si fuera a llegar un día tocando su puerta por equivocación.
Creo fielmente que la vida es más complicada que eso y que todo lo que se puede esperar es simplemente obtener pequeños momentos de satisfacción, siendo realmente afortunado aquel bastardo que logre juntar varios de estos momentos y pueda sentir "bienestar".
"Bienestar" como si realmente tuviera un significado más allá de la palabra. "nos preguntamos si la vida tiene un sentido, o porque estamos acá. Como si realmente fuera a haber una respuesta. Es decir, la pregunta que hacemos se la debemos que nuestro lenguaje permite que la hagamos, pero la realidad no tiene porque responder a lo que preguntamos y al final puede ser que no haya sentido a la existencia y que la búsqueda del mismo sea un error. No creo siquiera ser merecedor de estos instantes, no creo en un cambio de suerte ni en la suerte misma.
Imagino las cartas que escribiré para aquellos a quienes dejaré atrás. Tal vez le deje a ella algunas palabras mordaces que la hagan sentir responsable. Disfrutaré su dolor desde el infierno, merece ese dolor. Él es culpable de haberme enseñado la felicidad y de habérsela llevado también.
Esta es mi forma de decirle a Dios que no puede despedirme. Yo decido renunciar y partir de este momento todo será una broma, de la cual solo yo podré reírme.
Dejaré todos mis asuntos resueltos, no es necesario incomodar de más a quienes de todas formas estaré causando inconvenientes. Lo que quiera que sea que tenga hasta ese momento, tendrá que ser dispuesto de manera clara para donarse a alguna caridad. tal vez algunos objetos personales puedan ser de interés a algunos miembros de mi familia y/o amigos.
Por supuesto, tengo que encontrar la forma en la que me quitaré la vida y adonde ejecutaré mi plan. También debo pensar en cómo lograré ser encontrado por una persona ajena a mi círculo, realmente odiaría dejar una secuela traumática a alguno de mis seres queridos. Creo que el "cómo" ya lo tengo definido, aunque todavía me queda investigar un poco acerca de tiempos y cantidades.
Aquellos que realmente me amen sufrirán con ésto. El peor sentimiento de angustia me invade cuando pienso en mi hermana menor, que pese a que nunca habla mucho de sus sentimientos, cuando lo hace deja claro que pese a nuestras diferencias, su amor por mí es enorme. Mi madre mi hermana y yo somos la unidad familiar más disfunción que conozco. Como estoy determinado a esperar a que mi madre muera para ejecutar mi plan. Ella será la única que quedará de este disfuncional trio. Ella encontrará a un buen hombre y formará su propia familia, con uno o más niños, confío en que ellos la ayudarán a superar el peso que habré puesto sobre su corazón con mi partida. Quisiera poder decirle que lo lamento, pero eso muy probablemente terminaría con todas las posibilidades de ejecutar mi plan.
Debo admitir que existe un gran parte de mi que espera un milagro que cambie la perspectiva fatalista con la que esbozo mi futuro, algo que me salve de lo inevitable que es construir mi propio destino. No tengo ni la más remota idea de que podría hacer la diferencia, LA DIFERENCIA. En mi mente imagino detenerme, en un súbito lapso de arrepentimiento, justo después de llevar a cabo la última fase. O de presentarse el milagro ver como la línea zigzagueante que indica mi existencia retome con bríos su fuerza.
Obviamente existe suficiente el destello de esperanza de que algo así suceda, escribiéndolo aquí, esperando a que exista un mínimo hilo que me conecte con la humanidad de quien lo lea. Algo que genere una epifanía milagrosa que me salve. Sin intención de que usted sienta ningún tipo de presión.
Entonces, tal vez esto pueda ser considerado un último grito de auxilio. En lo más profundo de mi ser se aferra el deseo de que alguien, quien sea, de manera inadvertida o consiente, logre demostrarme que existe otro camino. Podríamos bien llamarle una esperanza precavida, tomando en cuenta que en realidad, no me quedan muchas esperanzas. Sé que podría inclinarme a recibir terapia de nuevo o tal vez buscar cosas nuevas y exitantes que le den sentido a mi vida... Aún quedan algunos años, mientras se define el destino de mi madre.
¿Tiempo para que ocurra un milagro, o tiempo para que investigue?
*** Esto es el monólogo de una ficción, no se asusten. Porfa comenten su reacción. Gracias!!!